Archivo de la etiqueta: libertad

Autorretrato con radiador

sA_bobinAutorretratoRadiadorNo recuerdo cómo llegué a este libro. Posiblemente algún amigo me lo recomendó. Es una auténtica joya. Al menos a mí me lo ha parecido. Escrito a modo de diario (quizá lo sea realmente), recoge las reflexiones del escritor durante un año. El hilo conductor es el luto interior por el fallecimiento de su mujer, interlocutora imaginaria de sus confidencias. No hay argumento, ni trama. Sólo la belleza sorprendida en lo aparentemente banal, en lo ordinario; sobre todo en la naturaleza accesible al habitante de las ciudades, en este caso francesa: unas flores, una brizna de hierba, el cielo azul, algunas nubes, bandadas de pájaros, la luz solar…

A pesar de la nostalgia por la ausencia de su mujer, el diario respira esperanza y alegría de vivir; una alegría que se encuentra allí donde no se la busca; lejos del éxito y del aplauso, de la productividad y del triunfo social. El secreto de esta alegría radica en mirar la vida con la inocencia de quien la estrena, de un niño; en acogerla como un regalo, sin sentirse frustrado por carecer de aquello a lo que no se tiene derecho; en rechazar toda voluntad de dominio, de control; en descubrir el misterio escondido en todo lo que existe, en lo que es real (no pensado ni imaginado), en lo que nos es dado. Dice la Sagrada Escritura que hay que más alegría en dar que en recibir (para la referencia, consúltese Google), pero sin duda es más difícil recibir que dar; se necesita más humildad, más grandeza de ánimo para “ser regalado” que para regalar. Copio una entrada del diario de Bobin, del martes 23 de abril:

“Está claro: todo lo que tengo, me lo han dado. Todo lo que puedo tener de vivo, de sencillo, de tranquilo, lo he recibido. No caigo en la insensatez de creer que me lo debían, o que era digno de ello. No, no. Desde siempre todo me ha sido dado, a cada instante, por todos con quienes me encuentro. ¿Todo? Sí. ¿Desde siempre? Sí. ¿A cada instante? Sí. ¿Por todos con quienes me encuentro, sin excepción? Sí. Entonces ¿por qué a veces, una sombra, una pesadumbre, una melancolía? Y es porque a veces me falta el don de recibir. Es un don verdadero, un don absoluto. A veces pretendo seleccionar, elegir, me digo que la hierba está más verde al otro lado del puente, tonterías como esa que no son importantes pues siguen dándome todo, sin parar, a cambio de nada”.

No es posible hacer una reseña de este libro. Es como un cuadro. No se puede describir. Solo contemplar. Si se cuenta, se destruye. Antes he dicho que  es una joya. Más propio sería compararlo con un collar de perlas. Os dejo con tres seleccionadas al azar:

Martes 30 de abril

“La vida, la encuentro en lo que me interrumpe, me corta, me hiere, me contradice. La vida, es la que habla cuando se le ha prohibido hablar, echando por tierra previsiones y pensamientos, liberándonos de la sombría costumbre de uno consigo mismo”.

Domingo 16 de junio

“Lo que se llama el ‘encanto’ de una persona, es la libertad que ejerce respecto a sí misma, algo que, en su vida, es más libre que su vida”.

PD: la relación del título con el libro lo explica el autor en una de las entradas del diario, pero no estaría bien revelarlo antes de tiempo…

El miedo que esclaviza

El miedo que no se controla es el peor enemigo de la libertad. No sólo de la libertad interior, también de la libertad política.

Estos días he leído un libro pequeño y muy sabio del psiquiatra Fernando Sarráis que se titula El miedo (Pamplona, Eunsa, 2014). Había leído antes otros libros de este mismo autor (Aprender a vivir: el descanso o Madurez psicológica y felicidad). Al sentido común, Sarráis añade bastantes años de experiencia y un conocimiento profundo de la literatura académica. Y todo eso lo sabe transformar en libros sencillos, claros y a la vez profundos.

libro sarr

La idea de fondo que recorre todo el libro es que para poder ser libres y, por tanto, para poder ser felices, hay que aprender a dominar el miedo, en particular el miedo a sufrir. Se trata de una asignatura pendiente en los planes de estudio de los colegios y universidades. Y también de las familias, pues es allí donde se forja con más intensidad nuestra personalidad, desde muy pequeños.

Hay miedos naturales. Nacemos con ellos y sería peligroso anularlos totalmente, como el miedo a la muerte. Pero hay otros que se adquieren a lo largo de la vida y que frecuentemente son los más paralizantes. Es el miedo a equivocarse, a quedar mal, a fracasar, a no saber actuar en una determinada situación, al ridículo, al mundo en general… Son miedos que tienen su raíz última en un miedo desmedido a sufrir. Cuando no se controlan, controlan. Y con este control anulan o al menos reducen enormemente la libertad. Por eso hay que aprender a sufrir con buen humor. No es fácil, pero la alternativa es sufrir con mal humor.

Sarráis sugiere en su libro algunas estrategias para superar poco a poco estos miedos, estas emociones negativas, de manera que sean la cabeza y la voluntad la que dominen y encaucen (modulando, dirigiendo, disminuyendo o potenciando) los sentimientos y emociones. De otra manera, nos convertimos en esclavos de esas emociones negativas. Estos miedos intensifican, además, el sufrimiento que se quiere evitar

“Cuando una persona no ha conseguido reducir su temor a sufrir, sino que, por el contrario, se ha ido haciendo más miedoso con los años, siente una gran dificultad para amar y ser libre y, por lo tanto, para ser feliz”, dice Sarráis.

fear-is-a-prison-love-is-the-exit

Pues el amor –añado yo y también lo hace el autor- lleva siempre alguna dosis de sufrimiento; me refiero al amor auténtico, no  al empalagoso enamoramiento egocéntrico de los culebrones y series televisivas para quinceañeras y quinceañeros (aunque las disfruten cincuentones y cincuentonas).

El que vive dominado por su miedo a sufrir es incapaz de abandonar su cascaron de protección para darse a los demás. Y en su aislamiento (aunque viva rodeado de gente) se consume de tristeza…