El libro de mi destino

Pocos libros me han golpeado tanto interiormente en el último año como el que ahora os presento: El libro de mi destino.

Libro del destino, El_150x230Narra la vida de una chica iraní, Masumeh, desde su adolescencia hasta su madurez. Es una novela dura. Los tiempos también lo fueron: los últimos años del Sha y de su temida policía política, la Revolución islámica de Jomeini con su brutal represión, la guerra con Irak y, unido a todo ello, la persistencia de tradiciones que dejaban a la mujer poco espacio de decisión sobre su propia vida.

Su autora, Parinoush Saniee, ha querido exponer a través de un relato ficticio la historia real de muchas mujeres iraníes durante los últimos cuarenta años. Y lo hace desde dentro de la sociedad y la cultura iraní, con sus lacras y sus valores. El libro transmite ideas, pero sin renunciar a la trama. No es un ensayo camuflado de novela: es una novela a secas, que engancha al lector desde el primer capítulo y le traslada a una sociedad y un tiempo muy diferente del suyo; al menos del mío. Sin embargo, como Parinoush Saniee ha reconocido en diferentes entrevistas, la novela recogen en forma literaria el resultado de numerosos trabajos de investigación sociológica sobre la mujer en Irán. Cansada de publicar estadísticas e informes que los dirigentes del Estado iraní para quien trabajaba ignoraban, la autora decidió escribir una novela que reflejara la vida de tantas mujeres iraníes que durante los años anteriores y posteriores a la revolución tuvieron que sacar adelante a sus familias, sin dejar por ello de vivir bajo la tutela de padres y hermanos (varones). Es un reconocimiento al heroísmo de estas mujeres y al mismo tiempo una denuncia de la persistencia en Irán de concepciones y patrones de comportamiento social discriminatorios.

A partir de las penalidades que se ve obligada a superar, Masumeh va forjando su personalidad, ajena por completo a todo planteamiento ideológico cerrado. La vida le ha enseñado a rechazar todo sistema de pensamiento que, en la persecución de ideales abstractos, incapacita para ver la realidad, pensar por sí mismo y distinguir el bien del mal. Masumeh ha sufrido en carne propia la capacidad destructiva de las utopías revolucionarias; el efecto devastador del sectarismo ideológico en la vida familiar, profesional y social.

Algunas ideologías nacen como tales. Es el caso del comunismo, encarnado por Hamid, marido de Masumeh. Y otras parasitan creencias religiosas, como sucede con el Islam profesado por Mahmud, hermano de Masumeh. Pero en ambos casos, la lógica amigo-enemigo funciona de la misma manera, legitimando la tortura, la represión y el asesinato de gente inocente; envenenando la convivencia entre hermanos; engendrando odios que se retroalimentan con las injusticias cometidas y padecidas. Transcurrido un tiempo desde el triunfo de la Revolución de Jomeini, y apagada la esperanza de libertad que el derrocamiento del Sha había despertado, Masumeh reflexiona sobre este nuevo golpe del destino:

“A causa de la opresión sufrida, no habíamos aprendido a sacarle partido a nuestra libertad: no sabíamos debatir, no estábamos acostumbrados a oír puntos de vista opuestos, ni entrenados para aceptar ideas y opiniones diferentes de las nuestras. Por consiguiente la luna de miel de la revolución no duró ni un mes, acabó mucho antes de lo que creíamos”.

Antes he dicho que es una novela dura, donde el sufrimiento físico y moral aparece y reaparece en tiempos y con máscaras diferentes. Pero en la abnegada vida de Masumeh hay también espacio para la alegría, la amistad, el amor, y la belleza. A pesar lo dicho y del final, que no quiero desvelar, la sensación que deja la lectura de esta magnífica obra no es negativa, ni pesimista. Más bien ayuda a comprender los problemas del pueblo iraní y a apreciar el valor y la entereza de sus gentes.

PD: para quien no la conozca, la chica de la foto (no del libro) es Neda Agha Soltan, una estudiante de filosofía asesinada durante una manifestación en 2009 contra el fraude en las elecciones presidenciales iraníes. Se convirtió en un icono de la lucha por la democracia en su país. En youtube se puede ver un documental sobre la vida de esta heroína iraní:

Autorretrato con radiador

sA_bobinAutorretratoRadiadorNo recuerdo cómo llegué a este libro. Posiblemente algún amigo me lo recomendó. Es una auténtica joya. Al menos a mí me lo ha parecido. Escrito a modo de diario (quizá lo sea realmente), recoge las reflexiones del escritor durante un año. El hilo conductor es el luto interior por el fallecimiento de su mujer, interlocutora imaginaria de sus confidencias. No hay argumento, ni trama. Sólo la belleza sorprendida en lo aparentemente banal, en lo ordinario; sobre todo en la naturaleza accesible al habitante de las ciudades, en este caso francesa: unas flores, una brizna de hierba, el cielo azul, algunas nubes, bandadas de pájaros, la luz solar…

A pesar de la nostalgia por la ausencia de su mujer, el diario respira esperanza y alegría de vivir; una alegría que se encuentra allí donde no se la busca; lejos del éxito y del aplauso, de la productividad y del triunfo social. El secreto de esta alegría radica en mirar la vida con la inocencia de quien la estrena, de un niño; en acogerla como un regalo, sin sentirse frustrado por carecer de aquello a lo que no se tiene derecho; en rechazar toda voluntad de dominio, de control; en descubrir el misterio escondido en todo lo que existe, en lo que es real (no pensado ni imaginado), en lo que nos es dado. Dice la Sagrada Escritura que hay que más alegría en dar que en recibir (para la referencia, consúltese Google), pero sin duda es más difícil recibir que dar; se necesita más humildad, más grandeza de ánimo para “ser regalado” que para regalar. Copio una entrada del diario de Bobin, del martes 23 de abril:

“Está claro: todo lo que tengo, me lo han dado. Todo lo que puedo tener de vivo, de sencillo, de tranquilo, lo he recibido. No caigo en la insensatez de creer que me lo debían, o que era digno de ello. No, no. Desde siempre todo me ha sido dado, a cada instante, por todos con quienes me encuentro. ¿Todo? Sí. ¿Desde siempre? Sí. ¿A cada instante? Sí. ¿Por todos con quienes me encuentro, sin excepción? Sí. Entonces ¿por qué a veces, una sombra, una pesadumbre, una melancolía? Y es porque a veces me falta el don de recibir. Es un don verdadero, un don absoluto. A veces pretendo seleccionar, elegir, me digo que la hierba está más verde al otro lado del puente, tonterías como esa que no son importantes pues siguen dándome todo, sin parar, a cambio de nada”.

No es posible hacer una reseña de este libro. Es como un cuadro. No se puede describir. Solo contemplar. Si se cuenta, se destruye. Antes he dicho que  es una joya. Más propio sería compararlo con un collar de perlas. Os dejo con tres seleccionadas al azar:

Martes 30 de abril

“La vida, la encuentro en lo que me interrumpe, me corta, me hiere, me contradice. La vida, es la que habla cuando se le ha prohibido hablar, echando por tierra previsiones y pensamientos, liberándonos de la sombría costumbre de uno consigo mismo”.

Domingo 16 de junio

“Lo que se llama el ‘encanto’ de una persona, es la libertad que ejerce respecto a sí misma, algo que, en su vida, es más libre que su vida”.

PD: la relación del título con el libro lo explica el autor en una de las entradas del diario, pero no estaría bien revelarlo antes de tiempo…